Cumpliendo 37 años de mochila

Mañana cumplo treinta y siete primaveras. Reconozco que poco a poco empiezan a pesarme. Caen como auténticas losas, que llevo, vivo y disfruto con mucha dignidad. Pero sobre todo VIVO.

Veo cómo mi piel se va llenando de arrugas y observo cómo esas facciones van tomando formas, arrugas de gesto las llaman. No sé si responden a todas las risas que he echado, o a las lágrimas que de mí han brotado. Lo que para mí representan son todas y cada una de las vivencias y experiencias que me han ido moldeando estos años.

Cumplir años

Moldeando, sí. Como un gran bloque de arcilla, que la vida, artista en este tipo de cosas ha ido dando forma. Echo la vista atrás y doy gracias por todas y cada una de las vivencias. Todas. Porque de todas he aprendido. Y lo sigo haciendo, y espero que el tiempo siga moldeando esta gran mole de arcilla y me vaya puliendo.

Miro atrás y doy gracias porque a pesar de todos los tropiezos no me puedo quejar. Soy feliz. Tengo motivos para sonreír, para gritar, para crecer, para emprender, para aprender, para sostener, para ser sostenida, para mejorar. Para vivir a pleno rendimiento esta vida que poco a poco se nos escurre de las manos.

Y no solo miro atrás. Miro a mi lado y a toda la gente que camina junto a mí  (y yo junto a ellos) y también por ello me siento agradecida. Por los que quedaron y quedarán atrás, por los que están en el horizonte, por todos.

Me gusta cumplir años y ¿sabéis qué? Creo que este año impar, va a ser un año espectacular. Lo siento, lo intuyo. Osea que satisfecha me felicito. Por todo lo que tengo y he construido. Y de momento… Voy a quemar mis últimas horas de treinta y seis, que pesan, pero un poquito menos. 😉

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