Conciliación. Una necesidad social

La conciliación, esa palabra que queda tan maravillosamente bien en los programas electorales. Esa palabra que llena discursos vacíos mientras miles de personas vitorean al político de turno. Conciliación, una realidad tan lejana como necesaria para esta sociedad.

¿ Conciliación ?

Podríamos seguir años en esta misma tesitura, escuchando, leyendo, debatiendo y criticando las diferentes posturas, lo horroroso de esta situación, lo necesario que sería movilizarse, ponerse en marcha y luchar. Pero cómodamente, eso sí, desde nuestro sofá.

O también podemos seguir igual, mirando hacia otro lado y lamentándonos una y otra vez de esta realidad que hemos asumido como lógica y normal en nuestro día a día. Incluso criticando y sacando pegas a los movimientos que van surgiendo, porque no nos acaban de convencer.

El caso y la conclusión es que seguimos y vivimos como espectadores del problema, ignorando, ya no me queda claro si por comodidad o desidia, un problema que no nos es ajeno.

De mentes inquietas como las nuestras surge la necesidad de luchar, de AL MENOS hacernos escuchar. Porque el derecho a réplica y el recurso al pataleo aún nos pertenece. De ahí nace “Madres sí, pero guerreras también“. Un conjunto de personas que quiere visibilizar la problemática en base a unas necesidades reales. Y este es su manifiesto:

Conciliacion Manifiesto

Durante esta primera semana de septiembre, y aprovechando la vuelta al cole, se han planteado una serie de quedadas vía Twitter, con el objetivo de que se debata sobre el tema, que de dichas reivindicaciones surjan nuevas ideas y se unan más voces con ganas de gritar. Puedes consultar la planificación en este enlace.

a-por-la-conciliacion

 ¿Por qué me uno y apoyo esta iniciativa?

Cuando fui madre por segunda vez, tenía claro que quería que las cosas fueran diferentes. Me negaba a ser madre solo por el hecho de serlo. Quería, dadas mis circunstancias anteriores disfrutar de mi hijo, y que mi hijo disfrutara de su madre. Tenía claro que quería ser yo quien estuviera, al menos durante el tiempo que considero necesario al frente de la crianza de mi bebé.

Con mucho, muchísimo esfuerzo sumando licencia maternal, vacaciones, permiso de lactancia, y dos meses de excedencia, que me costó un gran esfuerzo poder ahorrar para cubrir ese período sin ingresos, logré poder estar con mi hijo hasta los 9 meses. ¿Realmente es suficiente? La respuesta es claramente no, pero nuestra economía y recursos no daban para más.

Y en este pequeño relato hablo solamente de mí… ¿Qué hay del padre y sus necesidades? ¿Tengo que pensar realmente que el papel que cumple en la educación y crianza de sus hijos se reduce al irrisorio permiso de que dispone?

Ya no es que no pueda estar en un momento tan importante como el que representan los primeros meses de vida de su propio hijo, es que ni siquiera puede dar el sostén y el apoyo tan necesario que necesita en los primeros días tras el parto la madre.

Parece que nos centremos únicamente en la licencia maternal cuando debatimos sobre estos temas, pero realmente, a medida que nuestros hijos se hacen mayores, las dificultades van creciendo con ellos: Períodos de adaptación en escuelas infantiles y colegios, ludotecas vacacionales, horarios incompatibles,…

¿Y en qué se traduce todo?

Todo esto se traduce en una serie de cambalaches y encaje de bolillos que en muchos casos sólo se solventa a golpe de talonario… Porque no todas las familias tienes unos abuelos a los que recurrir.

La conciliación en este país es un problema real, un bache que nos toca saltar a diario. Me hace gracia cuando nos ponen como ejemplo respecto a otros países o tratan de equiparar ciertas medidas porque ¡ey, somos europeos! (léase con sorna) Pero lo hacemos sin tener en cuenta la base de la sociedad que es la familia. Empezamos construyendo como siempre la casa por el tejado, sin darnos cuenta (¿o sí?) de que en cuestiones sociales seguimos yendo a la cola de Europa.

Yo, al menos de momento, SINcilio, ¿y tú?

CONCILIA + ACCIÓN = #ConciliAccion

4 thoughts on “Conciliación. Una necesidad social

  1. Soy madre de un niño de dos años.

    Creo que la conciliación de momento es, desgraciadamente, una utopía.

    Creo que los padres están absolutamente discriminados y es injusto.

    Pero también creo que las peticiones de este manifiesto son desproporcionadas y yo, desde luego, no firmaría. Hay mucho que recorrer para conciliar, pero no a costa de las empresas o al menos no imponiéndolas un precio tan alto. Queda muy bonito todo aquí pero… Y si fuera tu empresa? Y si tú tuvieras que pagar el salario de jornada completa a una mujer que trabaja menos? Eso es justo? Pues yo creo que no. Más del 90% de las empresas de este país son PYMES que no se pueden permitir lujos.

    Tampoco comparto para nada que haya que coger la baja a los 6 meses. Una embarazada no es una persona enferma! Si tienes algún problema sí, por supuesto, pero si estás bien ni lo comprendo ni lo comparto.

    En mi caso trabajo en el sector público y estuve trabajando hasta el día antes de ponerme de parto (38+5) y a MUCHA honra. Me encontraba bien y podía hacer mi trabajo. Y sé que hay más mujeres en mi situación.

    El resto +- sí, especialmente en el tema de los horarios, las bajas, el acompañamiento a pruebas… Pero creo que no nos hacemos ningún favor con este tipo de peticiones exageradas.

    Cada uno tiene una opinión, claro, pero creo que se tiende demasiado a llorar las penas sin ponerse en la piel del otro (en este caso los empresarios, que ya te digo yo que muchos no son Amancio Ortega)

    Feliz día!!

  2. No podría estar más de acuerdo en todo. Yo me considero afortunada porque mi trabajo me permite trabajar pocas horas, modificar mis horarios, he podido sacarme leche mientras mi hija lo hanecesitado y, además, en caso necesario puedo llevarme a mi hija! Creo que esto se asemeja bastante a la idea de conciliación no?
    En cuanto al padre, a mi marido lo despidieron al poco de nacer nuestra hijo y, entre el paro y lo que teníamos ahorrado, ha podido estar en casa el primer año de vida de nuestra hija cosa que estoy segura de que ha marcado una gran diferencia.

    A ver si de una vez por todas, n o s escuchas y podemos tener una baja maternal y paternal decente.

  3. Bravo. A ver si de una vez políticos y empresarios (algunos trabajadores también necesitarían un poquito de concienciación) se ponen las pilas y ven que no pueden dejar a una generación de niños sin sus padres. Hay que hacer algo, ya!

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