Posparto real y posibles complicaciones. Maternidad idealizada.

La maternidad idealizada que nos venden, las expectativas que nos creamos o las vivencias y experiencias que nos cuentan terceras personas, hacen que en muchas ocasiones aquello que habíamos soñado, incluso planeado se convierta en una gran losa con la que cargar. Esas expectativas pueden ser perjudiciales y en nada se parecen con la realidad de lo que supone una experiencia y un posparto real:

  • El deseo de tener un embarazo perfecto, deseado y sin complicaciones.
  • Esperar recuperar «el tipazo» en un período imposible de tiempo.
  • «Ésta será la experiencia más maravillosa de mi vida».
  • Pensar en que el bebé va a ser «bueno» y va a dormir toda la noche.

Pero la realidad es bien distinta. Ni mejor, ni peor, simplemente diferente. No nos damos permiso para estar mal, se producen sentimientos ambivalentes que no contribuyen en absoluto con el bienestar de la madre. Algunos de los pensamientos, sentimientos y realidades muy comunes en el puerperio, pero no se verbalizan porque no son los sentimientos que se espera o esperamos tener:

  • Sensación de trampa. ¿Dónde me he metido? ¡Me queda grande la maternidad! 
  • Dificultades con la lactancia. No es el camino de rosas e idílico que habíamos imaginado. A veces los inicios son duros y complejos sin el apoyo y la información adecuada.
  • Sentir que una pierde la identidad propia. Todo se focaliza en el bebé, mientras que durante el embarazo la atención estaba centrada en ella casi exclusivamente. Ahora pasa a un segundo plano total.
  • La figura no vuelve a ser la misma.
  • En casa hay otros hijos y/o hijas y a veces no es sencillo adaptarse.

DepresionPosparto

Sin embargo todos esos pensamientos y sentimientos son mucho más normales y frecuentes de lo que creemos. No siempre podemos hablar de trastornos afectivos tras el parto, pero es una realidad que existen, que muchas mujeres los sufren y es importante conocerlos. Saber cuáles son los síntomas que nos pueden llevar a pensar que algo está ocurriendo. La realidad es que una de cada ocho mujeres sufre depresión posparto (lo que supone un 14,5% de los casos).

“Una de cada ocho mujeres sufre depresión posparto”

Son trastornos que si no se detectan y se tratan se transmiten de alguna manera al bebé y puede llegar a cronificarse. Esto puede llegar a suceder hasta entre el 30 y el 50% de los casos, un porcentaje importante que no debemos dejar de considerar. La «soledad emocional» y la falta de red social son algunos de los principales motivos que pueden derivar en una depresión posparto, aparte de otros factores, evidentemente. Ése «perfeccionismo» que responde a esas expectativas previas que se plantean deberían trabajarse durante el embarazo. Visibilizar la realidad a través del intercambio de experiencias, en los grupos de apoyo o en los encuentros de preparación maternal, o incluso en el entorno de la madre.

¿Cuáles podrían ser algunas de las pistas que nos lleven a sospechar de un trastorno afectivo posparto?

  • Preocupación obsesiva por la  o el peso del bebé.
  • Usuarias frecuentes de los servicios de urgencias o farmacias.
  • Pérdida de energía o fatiga.
  • Alteraciones del sueño, dormir demasiado o muy poco.
  • Pérdida de interés por disfrutar.
  • Irritabilidad, ansiedad, inquietud.
  • Sentirse culpable por ser una mala madre o mostrar temor por hacer daño al bebé.
  • Comer demasiado, de manera compulsiva, o por el contrario no comer nada.
  • Sentir que vivir no tiene sentido.
  • Llanto.

El cincuenta por ciento ya mostró alguno de estos síntomas durante el embarazo.

¿Cuáles podrían ser algunas de las consecuencias de no tratar la depresión posparto?

Principalmente que altera la sensibilidad y la capacidad materna entre otras cosas. ¡Pero ojo! El padre también sufre estas consecuencias, llegando a sentir en algunos casos los síntomas descritos anteriormente.

¿Qué efectos puede tener la depresión posparto en el bebé?

  • Retraso en la adquisición de lenguaje.
  • Peor desarrollo psicomotor.
  • Más incidencia de trastornos del sueño.
  • Se multiplican las posibilidades de sufrir trastornos de alimentación.

¿Qué es el blues del posparto?

Aparece alrededor de los diez días y desaparece sobre el duodécimo. No dura más allá de cuatro o cinco días. Es una alteración afectiva de carácter hormonal y su tratamiento consiste en:

  • La madre debe tener escucha, apoyo y comprensión.
  • Información y educación previa durante el embarazo.
  • Asistencia y un seguimiento adecuado.
  • ¡El sueño! Es muy importante que la madre descanse lo suficiente.
  • La lactancia contribuye a que los síntomas aparezcan con menor intensidad.

¿Qué es el estrés posparto?

El estrés posparto influye en cómo ha vivido la mujer su parto. No tanto el cómo ha sido realmente, sino el cómo lo ha vivido ella. Los síntomas pueden duran meses e incluso años. En este trastorno pueden influir la violencia obstétrica, la (sensación de) pérdida de control de la situación durante una vivencia tan importante como lo es el dar a luz a un hijo o una hija, el hecho de sentirse sensible o invisible, etc.

De ahí la importancia de la humanización del parto, de priorizar el trato emocional de la madre, evitando por ejemplo la separación madre – bebé. ¿Cómo prevenirlo?

  • Educación maternal.
  • Grupos de apoyo para madres
  • Cambio de las rutinas de atención al parto, lo cual implica a otros agentes.
  • Potenciar la red social y evitar el aislamiento.
  • Y muy importante contribuir con la desmitificación del parto perfecto.

¿Qué es la psicosis posparto?

La psicosis posparto es un trastorno y se considera una urgencia psiquiátrica GRAVE. por el riesgo que implica de infanticidio y/o suicidio. En este caso, este trastorno tiene un componente genético importante, y aunque es muy poco frecuente es importante conocerlo. Tiene una incidencia de una de cada mil mujeres. Nunca, bajo ningún concepto se debe dejar a la madre sola.

¿Qué papel tiene la lactancia durante el posparto a nivel emocional?

La lactancia durante el posparto puede derivar en dos comportamientos muy diferentes:

  • Ser una herramienta terapéutica y ayudar a la madre a superar o minimizar los síntomas de esta fase.
  • O por el contrario, agudizar la depresión posparto, porque hace que la madre reviva constantemente su vivencia.

Siempre se debe reconocer el esfuerzo que realiza la madre y validar sus emociones, sin olvidar y valorando la figura del padre, ya que entre ambos forman un equipo.

La

7 thoughts on “Posparto real y posibles complicaciones. Maternidad idealizada.

  1. La información de este post es precisa y certera. En muchos casos la maternidad no es como lo esperas y son pocas las madres que comparten la parte no agradable de esta. Es cierto que el amor que sientes del bebé te hace “olvidar” muchas cosas pero tampoco se debe idealizar la maternidad. El dolor físico que sientes durante el embarazo, en el momento del parto (antes y después), la lactancia difícil, entre otros que toda madre entiende, es algo que no esperas o al menos no esperas que te suceda a ti, sin embargo sucede. Me hubiese gustado haber leído antes este post..yo creo que hubiese hecho algunas cosas “mejor” durante esta etapa 🙂

  2. Muy interesante el post! Yo antes de dar a luz no entendía como una madre en un momento de felicidad así podía llegar a tener una depresión. Después de dar a luz me di cuanta de lo duro que puede resultar. En mi caso mi hija era muy absorbente la tenía a cada hora enganchada al pecho, nunca se ha dormido sola y tenía que acunarla y amamantarla durante horas, como resultado estaba agotadisima, no dormía y me sentía anulada como persona, a veces lloraba y me sentía sin ganas de vivir y desbordada por la situación, sólo me daba fuerzas para continuar el amor que sentía por ella.
    Estas situaciones raramente se entienden cuando no se padecen, los familiares y los amigos no siempre entienden y apoyan a las madres en esta situación por eso es importante informar y sensibilizar a la gente en este sentido. Un abrazo! 🙂

  3. Es muy duro sentirte sola en esos momentos, sola en el sentido de que, por mucha gente que tengas de visita, nadie comprende el vacío que tienes por dentro, porque todos esperan que grites de felicidad. Y aunque estés feliz, no siempre es felicidad lo primero que sientes.

    En mi caso, la llegada a casa de mis padres al salir del hospital fue dura. Entre que sentía toda la zona como si fuera una bandeja de carne molida, por culpa de la episiotomía, que no me podía estar mucho tiempo de pie porque me destrozaba por dentro, y que no conseguí conectar con mi hijo al momento…todo me pasó factura, y acabé llorando en crisis de nervios con mi marido al lado, y mi madre empeorando la situación en vez de ayudarme. Me decía que me dejara de tonterías, que no quería una depresiva postparto porque ya la familia lo pasó mal con mi tía, y bellezas varias. Cuando intentaba defenderme de sus palabras, porque me hacían más daño, llegó mi padre, y sin preguntar ni querer entender nada se puso de parte de mi madre, me reclamó que dejara de gritarle (cuando no le estaba gritando, recordemos que estaba en crisis de nervios) y me echó en cara que me dejara de tonterías, que no era la primera persona en parir ni la última, que no me creyera mejor que nadie. Esto, al segundo día de estar en casa.

    Ahí entendí que no siempre te ayuda quien tú esperas, ni te apoya quien tú necesitas, y no fue hasta que aterricé en la blogosfera cuatro meses después y las encontré a todas ustedes que me sentí acompañada en todo esto. Siempre tuve a mi marido, por supuesto, pero él no podía sino intentar entenderme y hacer todo lo que podía para ayudarme, pero sin haberlo vivido no podía comprender bien cómo me sentía.

    Por eso, te agradezco este post, en nombre de la madre asustada que fui al principio y de todas las que estarán por llegar. ¡Un abrazo!

  4. Tengo la suerte de haber vivido el embarazo, el parto y el post parto con alegría por todas partes y sin ningún indicio de estos tipos de tristeza y mucho menos de depresión,
    . Sin embargo, yo sí que había idealizado la lactancia, y cuando tras una semana dando el pecho comencé a tener semejante dolor, me sentí completamente inútil en ese aspecto. menos mal que soy una cabezona de cuidado y me empeñé en sacarla adelante, por lo que ya vamos camino de los 2 años teteando, pero reconozco que sí me sentí engañada por los libros que había leído sobre este tema.

  5. Es importante que se escriban post como este. Muchas veces el parto resulta traumático, como una experiencia extrema (un accidente de tráfico, por ejemplo) y, sin embargo, se le suele prestar poca o ninguna atención. Como bien dices, una vez que ha nacido el bebé, la madre desaparece. Se convierte en una sombra a la que además se le supone gran bienestar y felicidad. Y no. No siempre es así. Yo he tenido dos postpartos muy diferentes. El primero fue duro, física y emocionalmente, aunque no llegué tener depresión, sí que arrastré un ligero baby blues del que me ayudó a salir la lactancia. El segundo fue estupendo, maravilloso y casi eufórico, también porque el parto fue completamente distinto.
    Besos y enhorabuena!

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