Las sombras de mi maternidad. Parte I

Tomar la decisión de hablar sobre una misma es una cuestión harto complicada. No sabes quién te va a leer, no sabes qué van a pensar ¿Me juzgarán? La verdad, y si soy sincera me da lo mismo. Soy una persona que peca muy mucho de su exagerada franqueza, muy a pesar de las opiniones de algunos o algunas. Digo lo que pienso, lo que siento, lo que me nace, porque soy así. Porque durante mucho tiempo viví en una cajita de cristal a través de la cual no se me permitía manifestar mis pensamientos. Vivía con la forma de hacer y pensar de otras personas, en resumidas cuentas durante mucho tiempo no fui yo misma y eso se acabó hace algún tiempo. Justo en el momento en el que decidí ser yo en estado puro.

Cuesta escribir sobre una misma, cuesta mucho. Sobre todo cuando se trata de sacar los demonios que una lleva dentro. No es cuestión de grandes males ni demasiados misterios ocultos, son mis sombras. Lo que yo había pensado, lo que me habían contado, todas esas ideas preconcebidas de ese nuevo “estatus” que da traer al mundo a una criatura. No es oro todo lo que reluce, en mi caso y en mi historia no. Sin embargo, el miedo a ser diferente, a no sentir lo que debería haber sentido, a pensar que serás tachada de algo, te hace guardar silencio. Hasta que un día te das cuenta… Hay muchas madres, muchas mujeres que se encuentran en tu misma tesitura.

“Antes de empezar quiero dejar claro que esta es mi versión de los hechos, cómo he vivido yo esta parte de mi vida. YO. No es un juicio a nadie, es mi óptica, cómo lo he sentido, cómo lo he respirado. No escribo con intención de aludir a nadie, aunque en algún momento quizá sea inevitable. Pido disculpas anticipadas, o no…”

EmbarazoLa mejor parte para empezar una historia en sin duda empezar por el principio. A mis veintisiete años mientras me fumaba un cigarro en el balcón del apartamento de mis padres esperaba que aquel trasto blanco me dijera si esa vez era la definitiva. Soy una persona que cuando quiere algo, lo quiere ya. La espera no es una de mis grandes virtudes. Y debo decir que no llevaba demasiado tiempo buscando el embarazo, pero para mí cuatro meses fueron demasiado tiempo. Sin embargo, aquel día, dos rayas verticales me alegraron el día. Cogí el teléfono móvil y le di la grata noticia al padre de la criatura. No es que sea una insensible, no. Que de eso ya se me tachó, tiempo después. Simplemente él trabajaba fuera en semanas alternas y coincidió así. No concebí esperar dos días para darle la noticia. ¡No podía aguantarme tanto tiempo en silencio! Mi cuerpo me pedía pregonarlo a los cuatro vientos. Tampoco me pareció “improcedente” hacerme un test un día cualquiera, sin que él estuviera, con el tiempo me lo echó en cara. Sin más…

Fueron nueve meses grandes… y cuando digo grandes es que fueron 25 kilos grandes, nada más y nada menos. Mi cuerpo era una gran mole que durante los dos últimos meses me costaba transportar de un lugar a otro y por lo que dicen las malas lenguas mis maquiavélicas hormonas hacían de las suyas día sí, día también. Un humor impracticable y unas relaciones difíciles. De 0 a 100 en cuatro segundos, como un buen Ferrari. Francamente, siempre he discrepado en este último aspecto, no recuerdo haberme convertido en ogro, pero, tampoco tengo por qué dudarlo. Es como si me hablaran de otro yo. No me reconozco en esa persona.

En muchos momentos me sentí como una enferma y no como una mujer embarazada.  En ocasiones así me  trataron. Y ha sido algo que siempre me molestó sobremanera.

Envidio a esas mujeres que hablan de su embarazo con un recuerdo de belleza, de mirarse al espejo y sentirse guapas. Yo recuerdo a mi persona como una vaca burra que se metía los bollos de mantequilla de dos en dos entre pecho y espalda. Una cosa horrible. Yo me miraba en el espejo y me sentía fea. No quería ser esa persona. Lo único que me gustaba de mí era lo que había en el interior de la tripa. Mi hijo. Eso por delante, por supuesto. Pero el envoltorio era tan horrible… Veo mujeres que hacen reportajes de sus embarazos, cientos de fotos, de diferentes formas y colores. Y siento envidia, mucha envidia. Sana, pero a fin de cuentas… llamemos a las cosas por su nombre.

Cuando por fin mi hijo decidió asomarse a este mundo, un maravilloso 11 de mayo de 2007, mis miedos y temores afloraron. Hasta entonces no había tomado en brazos a un bebé en más de tres o cuatro ocasiones. Ya he hablado del trato un poco sui géneris que recibí en el hospital. Me sentía perdida, sentía una tristeza inmensa y una felicidad absoluta. Sentimientos tan encontrados… Pero a la vez tan conjugados entre sí… Creí que mi salvación sería llegar a casa. La tranquilidad del hogar estaba segura me reportaría esa quietud que tanto necesitaba. Pero nada más lejos de la realidad.

Durante las dos, tres primeras semanas me encontré vestida en camisón, con la botonadura abierta y un pecho fuera a tiempo completo, transitando por la casa con un bebé en brazos que no dejaba de llorar. Si no era el pañal, era el pecho, si no era el pecho era el sueño, si no era el sueño era la caca y cuando no era la caca, era el pecho otra vez. Mi persona se había esfumado en un abrir  y cerrar de ojos. Me sentía tan desgraciada… Mirar a mi niño era el único consuelo y lo que me hacía mirar hacia adelante, era tan pequeño, tan indefenso… Él no tenía culpa de nada. Pero yo no era feliz. Que me aspen si estoy diciendo algo incierto. No era feliz. Me sentía una desgraciada.

A medida que avanzaron las semanas todo fue tomando otro camino. Las cosas fueron poco a poco “normalizándose”. Seguía llevándome al niño al baño cada vez que quería necesitaba pegarme un ducha y ahí estaba yo… asomando la cabeza tras la cortina cada dos minutos, y hablando cual papagayo para que el retoño no notara “mi ausencia” (En el momento que me perdía de su punto de mira, el llanto estaba asegurado). Me encontraba muy sola. Pasé de ser una mujer independiente y feliz a ser una madre a jornada completa, tan completa que mi yo desapareció. Pedir audiencia hasta para hacer las necesidades más básicas se convirtió en algo habitual.

Hoy, y aquí, si es que nunca en otro momento lo hice, agradezco a mis padres todo el apoyo que me brindaron en esos primeros momentos ¿Qué hubiera sido de mí sin ese pilar?

Algunas amistades creen que cuando una se convierte en madre le salen dos pequeñas antenas verdes en la cabeza, muta y de repente pasa a un ser de otro planeta. Mi persona salvo el sentimiento de desconsuelo, soledad y abandono seguía siendo la misma. Con un “paquete” de tres kilos y medio, pero la misma a fin de cuentas. Pero, en ese momento dejas de estar dentro de sus planes. No hay hueco para ti, no había hueco para mí. Tu número de teléfono se pierde en lo más profundo de las agendas del resto… Algunas personas incluso tardan meses en hacerte un hueco para conocer a tu hijo. Pero bueno, ese es otro tema.

Y luego llegó el mayor tortazo que me podía dar la vida. Mi corazón hecho trizas, de la noche a la mañana. Miles de pedazos esparcidos por el suelo. Mis sueños rotos. Mi vida destrozada. Mi castillo de naipes en el firmamento, se convirtió en miles de cartas esparcidas por el cielo.

Continuará…

Lee la segunda parte aquí

Imagen: http://www.publicdomainpictures.net/

71 thoughts on “Las sombras de mi maternidad. Parte I

  1. Me alegro que escribas tus sombras y las saques a la Luz, ya verás lo agusto que te vas a quedar, y ya verás como al leer esta y la siguiente parte nos vamos a dar cuenta de la peazo mama y persona que eres. Un beso.

  2. Yo soy una de esas personas que jamás podrá decir nada malo, ni de su embarazo, ni de su parto, ni de su maternidad, ni de su lactancia …. te lo juro…. y no es por miedo, ni nada por el estilo, es porque es verdad. Todo ha sido maravilloso!!!!
    Las 41+3 semanas de mi embarazo fueron estupendos. Recuerdo que mi mejor amiga, que ya había sido madre, cuando le di la noticia, me aconsejó que lo disfrutara, que me dejara llevar. Compartía embarazo con una amiga, que lo llevaba muy bien.
    No me considero una quejicas, también tuve ratitos malos, unos cuantos mareos, vómitos, acidez, mucha acidez, dolor de espalda, ya de serie … Estuve de baja desde el cuarto mes, y papá trabajaba de cinco y media de la tarde hasta las dos de la madrugada.
    Me entretuve con todo, piscina, manualidades, largos y largos paseos con Lobo y Trufa, decoración de la habitación de Lunalunera … el parto fue largo, pero no doloroso, totalmente natural, la peque en neonatos cinco días, lactancia exitosa y a demanda, legrado antes de irnos para casa después de 10 días en el hospital.
    En casa, estupendo … papá, que es lo mejor de lo mejor, el mes que estuvo con nosotras antes de empezar a trabajar, lo hacía todo, yo era una madre ambulante con una niña colgada. Es quien nos alimenta a las dos, cocinero retirado, al que le encanta cocinar, y que mejor que para sus mujercitas ….
    Empecé a trabajar cuando Lunalunera tenía cinco meses, con reducción de jornada turno tarde-noche. Horario totalmente compatible con mi pequeña y con la lactancia. Semana de nueve de la noche a una de la madrugada supone toda la mañana y tarde con ella, solo me pierdo media noche, a la vuelta la recojo y la coloco cual ángel dormido en su cuna. Todo el fin de semana para los tres, hasta el Domingo que trabajamos de diez de la noche a seis de la mañana, El Lunes, somos zombies, pero estamos todo el día con ella, eso es lo que importa …
    ….
    Podría seguir, pero sé que muchas desearían mi muerte por la envidia, pero como te he dicho antes, vivo el momento, intento no perderlo, ya que corre demasiado deprisa, en quejarme, porque mientras hago eso no hago otra cosa …. soy feliz, estoy cansada, a veces triste, no soy dueña de mi … pero soy feliz, muy feliz, y eso es lo único que me importa, quien quiera disfrutar conmigo de ella que lo haga y quien no pues que se baje, cada uno es libre de elegir su camino …
    bufff…..

    1. Ohh, no…

      Para nada! Me ha encantado leerte. Claro que no todas las experiencias son malas… Me alegro mucho de que hayas podido vivir así de bien y de intensamente cada instante, sólo hay que ver cómo lo cuentas. 🙂

      Sigue disfrutando así, con esa fuerza cada instante… Y muchas gracias por abrirte de esta manera tan sincera. Me ha parecido preciosa tu historia.

      Un besazo!

  3. Me he sentido muy identificada, y he revivido aquellos primeros momentos. Yo estoy empezando a dejar esa sombra atrás ahora, esa larga sombra. Yo no tuve a mis padres, solo para repetirme que tenía que ser autosuficiente (primeriza, con un bebé de un mes y una cesárea de urgencia). Aún lloro a veces recordando, pensé que nunca podría dejar de sentirme así, tan sola, tan perdida…

    Un abrazo enorme.

    1. Hola guapa!

      Te he leído al revés lis comentarios… Es cierto que a veces cuando más lo necesitas es cuando más sola te encuentras… Es algo que no consigo explicarme.

      … En fin. Ya leí en un post tuyo que es un tema bastante… Más complicado que un parto y puerperio en solitario…

      Un besito.

  4. Es una lástima sentirse identificada con alguien por estas cosas. Ya lo dije cuando relaté mi embarazo hace mil y una, pero, una mujer embarazada no debería sufrir así. Yo no es que no me sintiera guapa…es que me hicieron sentir fea.
    La vida no sería vida (es horrible pero es asi) si no tuvieramos esos claroscuros de los que habla Nieves…
    Voy a leer la segunda parte 😉

    1. Hola preciosa!

      Será eso… Que para apreciar las cosas buenas tenemos que pasar por un poco de oscuridad para apreciar más la claridad… Huuuuum… La verdad, no sé si me convence ese argumento eh?!?!?! Jijijijiji

      Un besote guapa! Los que te hicieron sentir fea… Tendrán que vérselas conmigo!!! 😉

  5. Anduve leyéndote hace un par de días, pero desde el móvil no podía comentarte. Me has dejado angustiada, porque vaya historia. Me entristece que lo hayas pasado tan mal, de verdad. Yo por fortuna tuve meses estupendos, pero como dices, creo que es importante que se conozcan también las vivencias de quienes, como tú, tuvisteis que pasar malos tragos. Te mando un abrazo enorme, de todo corazón, y ahora mismito me voy a leer la segunda parte, que veo que ya la has publicado.

    ¡¡Guapa!!

  6. Vamos a ver!!! Pero como nos dejas a medias???

    Ansiosa me tienes con la segunda parte!!

    El embarazo es complicado. Somos hormonas vagando y divagando!! Cualquier posibilidad entra dentro de lo normal y no se nos debe tener en cuenta.

    El embarazo es hermoso pero tienen que hacérnoslo sentir. Nuestras parejas deben vernos y sentirnos bonitas.

    En unas horitas me paso a leer tu catarsis!!!

    Un besazo

    1. Hola guapa!!

      Esta misma mañana la tendrás en escena.

      Sí, es cierto que las hormonas nos juegan unas muy malas pasadas a veces. Somos volcanes de miles y miles de hormonas jodiendo la marrana… Lo mismo estás en lo más alto, lo mismo estás en el abismo!

      Un beso guapa!!

  7. Me alegra que hayas salido a contar tus sombras, y es que todas las tenemos, aunque hay quien parece vivir en un cuento de hadas.
    Mis primeros días como madre sentí algo parecido a lo que cuentas, sentimientos encontrados, que por suerte duraron sólo un par de semanas. Tras el segundo parto no me ocurrió nada de esto, al contrario.
    Me ha hecho gracia lo de la ducha; yo me los ponía en la hamaca mientras me duchaba.
    Escribes genial. Me alegra haberte leído, porque aunque por Twitter te “veo” bastante (dentro de lo poco que entro últimamente), creo que sólo había entrado en tu blog una vez, el día que te “conocí”.
    El continuará lo intuyo, pero con lo poco que te conozco también intuyo que eres fuerte y que lo tienes superado.
    Un beso.

    1. Hola!!

      Ay, ese momento ducha es lo más… tengo que decir que la hamaca, uno de los mejores regalos, porque te puedes llevar al bebé a cualquier rincón de la casa para hacer cosas.

      Bienvenida a este rinconcito. Un placer que te hayas asomado a esta ventanita… 🙂 Y muchas gracias por aportar tu opinión!!

      Un besazo!

  8. Como tengo información privilegiada y conozco la segunda parte, solo te voy a decir 3 palabras…..CON DOS COJONES!

    Ya verás con el siguiente lo maravilloso que será todo ;-);-):-) ♥♥♥

    1. Hola guapa!!

      Cómo se nota que has estado de vacaciones… que me has tenido toooooa abandonaíta… 😛

      Eso espero… Que el segundo sea mucho mejor, de verdad. Y poder escribir dentro de un año, o dos, otro post en el que diga… oigan!!! De pu… madre!!

      Besos!! Nos vemos en nada… (Espero no olvidarme tu regalo)

    1. Hola preciosa…

      Siento decirte que esta es la parte dulce de la historia… jjajajajajaja Pero sí, las vivencias que tenemos en esta vida van puliendo y modelando la persona que somos. Mira, me mola tu nombre “superveromami” jejejeje

      Un besote mi niña!!

    1. Hola!!

      Así, es. Cada mujer somos un cuerpo y una persona diferente. Ahora bien, al margen del embarazo… esos primeros días de cambios, de poner tu vida patas arriba, de tener que pedir audiencia para pegarte una ducha… Mira, no me lo creo. O tienen a un santo varón a la vera vera pam… O no me lo creo. Las primeras semanas son duras para T-O-D-A-S… Unas lo llevarán mejor y otras peor.

      Un abrazo y bienvenida a este rincón!! Creo que es “tu primera vez”… 😉

    1. Hola guapa!!

      Gracias por tu visita, qué alegría por dios! jejejeje

      No me hables de fotos… Con lo pizpireta y presumida que soy por dios!! Hoy en día veo fotos y me pongo hasta roja. No se si reir o llorar cuando las miro. Por otro lado, no las voy a tirar o borrar… Son el único recuerdo de mi primer embarazo, quitando los que están en mi memoria, claro.

      Besos!!

  9. La verdad es que no estás sola, ya lo ves, mucha se sienten identificadas contigo. Yo no iba a ser menos. Para mí fue un infierno el primer mes de mi hija mayor. Sola la mayor parte del día, con ella todo el día a la vista para que no llorara, o en brazos, luchando por una lactancia que al final no pudo ser, con un cuerpo deformado por el embarazo y una sensibilidad a punto de reventar… ays, peroooo, como bien dice Nieves, en la distancia veo esos recuerdos como parte del proceso del cambio de mujer a mujer y madre y hasta me río al acordarme de aquellos momentos.

    Nos has dejado sufriendo por esa segunda parte… cuéntanos cuando puedas/te apetezca.

    Gracias por compartir estas sombras o claroscuros.

    Un beso!

    1. Hola guapísima!!

      Sí… ya lo he visto… Hombre, yo reirme no me río… jajajajaja Me veo en las fotos y pienso ¡Joder, qué horror! y ese parto de 24 horas… esos pelos, esa cara pan… risa no me da. jajajajaja bueno, un poco. 🙂

      Y por cierto, lo del cuerpo deformado… eso es forever ya. Yo me pruebo camisetas (que aún conservo) de antes del embarazo y tengo la sensación de que mi lavadora está estropeada Me quedan por encima del ombligo todas!!! Y te juro que antes no. Cómo nos cambian las formas, las curvas… Madredelamorhermoso…

      En breve liberamos la segunda parte, a ver si saco un rato para escribirla, porque es imposible!!

      Un besazoooooooooooo!!!!

  10. Yo, más que sombras, prefiero decir que tenemos claroscuros. Y creo que en el fondo es así con todas las que vivimos con tanta intensidad las cosas.
    En aquel momento hubo muchos momentos en los que me sentía exactamente como describes, pero con el paso de los años esos instantes, demoledores desde cualquier punto de vista, han ido disolviéndose en mi memoria y hoy solo son retazos en medio de miles de improntas de felicidad y orgullo por cómo salimos adelante.
    Y tú seguro que te tienes que sentir igualmente satisfecha. Yo no me creo embarazos perfectos y primeros años de teleserie americana. No, si pasas las veinticuatro horas con tu hijo o hijos o el 100% de tu tiempo disponible. Y pienso que todo se olvida y si realmente eres MADRE, de corazón, o simplemente sabes vivir la vida de forma sana, ese filtro que fabrica el AMOR (a uno mismo y a los demás) se encarga de convertir los malos recuerdos en plataformas de evolución y desarrollo personal.
    Lo importante es saber que hemos dado lo mejor y lo máximo de nuestra capacidad, y que a pesar de los errores seguimos trabajando en mejorar nuestra vida. Pensar así siempre me ha ayudado en esos momentos en los que tocas fondo. Y sobre todo, como madre.
    Un beso y gracias por compartir.

    1. Hola mi niña…

      ¿Te he dicho alguna vez que me destrozas con tus palabros? jajajajaja Vamos a tener que hacer un glosario… 😉

      Estoy de acuerdo contigo bella. Ahora echando la vista atrás, siento nostalgia y rabia, por no haber disfrutado como debiera de aquellos momentos, pero al escribir estas palabras es cierto que sentí otra vez esa tristeza. Fue como volver a aquellos momentos. Hoy, ya repuesta, lo veo de “otra manera”.

      Yo creo que todos y todas las que no nos abandonamos y nos rendimos damos todo lo que está en nuestra mano. Yo soy de poner toda la carne en el asador siempre. Y sí, me siento muy satisfecha como tú dices. Podría haber sido mejor, pero las cosas pasan así o asao por algo… ¿No crees?

      Un besito claroscuro, más claro que oscuro por supuesto. 😉

  11. Vero!!! Me siento muy identificada, sobre todo en lo sensible que estuve en el embarazo si bien no subí tanto de peso. Pero sobre todo, con el nacimiento de Muriel y el postparto. Confieso que ese primer mes no fui feliz, la depresión se apoderó de mí y me costaba salir a flote. Tuve la suerte de tener la ayuda de Demi en todo… pero aunque intente comprenderte, es difícil para los varones ponerse en nuestros zapatos… ni se imaginan todo lo que sentimos… la revolución interior… lamento que te hayas sentido tan triste y por lo que leo, el comienzo de la segunda parate va a ser duro. No te culpes por eso. No. Sos una mujer hermosa (por dentro y por fuera). Date ese valor siempre. Mirá el hijo precioso que tenés… y lo lograste vos!!!
    Espero ansiosa la parte 2!!! Te quiero linda!!!
    Besazos.

    1. Hola Pao!!

      Es muy normal eso que comentas. Las hormonas están a revolucionadas y se empeñan en hacer de las suyas. Lo mismo en 0 y lo mismo estás en 1000… El apoyo de la pareja es fundamental. Aunque tú sintieras que no estabas siendo apoyada, cómo te hubieras sentido si no hubiera estado ahí? Mucho pero, seguro.

      La verdad es no es sentimiento de culpa tal cual… es sentimiento de tristeza, de haber perdido esos momentos que se presumen tan geniales y tan divinos de la muerte… aunque visto lo visto, el embarazo perfecto me da que sólo existe en las películas y en Walt Disney… pura fantasía!!

      Un abrazo mi niña. En breve desempolvamos más heridas y las volvemos a cerrar para siempre. 😉

  12. Se avecina una segunda parte muy triste y esta primera ¡tampoco es que fuese un embarazo ideal! Yo soy bastante practica y muy poco dada a idealizar momentos o lograr instantes especiales, de ahí que vea mi propio embarazo como la cosa más normal del mundo: no soy ni un bellezón ni un monstruo horrible, damos las noticias de forma bastante normal… ¡a ver cómo es el desenlace de la historia!

    1. Hola guapa!!

      Me encanta tu forma de ver las cosas… Eres tranquila y tomas las cosas como vienen… Y mira todo pinta, por tu forma de ser a que quizás seas tú, esas excepción que confirma la regla de mi pensamiento de que no existen embarazos y maternidades idílicas y perfectas. Ojalá y sea ese tu caso.

      Un besote!!!!

  13. aissss mi niña la verdad que somos tan parecidas que a veces da vértigo! La verdad que entiendo esos sentimientos porque fueron exactamente los mismos que los que sentí yo. Soledad aun sin estarlo y tristeza extrema aun siendo feliz. Aisssss esos momentos de wc acompaña son lo más sin lugar a dudas. En mi caso hacia venir a mi madre a mi casa para las duchas pues me daba un para qué de pensar que mi bebé estuviera solo en la cuna y que se pusiera a llorar como era habitual en él.
    Está claro que con unos malos inicios en la maternidad solo nos queda SUBIR y disfrutar. Lo mejor de todo son nuestros hijos está claro pero eso no quita para que nosotras lo pasáramos mal y creo que es muy digno y gratificante hablar de ello.

    Un besazo preciosa y espero que esta primera parte te libere un poco el alma para que puedas escribir la segunda con menos lastre.

    1. Hola guapa!!

      Sí, somos sorprendentemente parecidas. Lo que ocurre es que pinta más bonito contar lo idílico de las cosas, lo maravilloso que fue todo… Meeec error!! Seguro que preocupaciones y momentos duros los hemos tenido todas. TODAS. La maternidad supone un giro de 180º, no me creo las historias perfectas. No existen las personas perfectas. Pura fantasía. jajajajaja qué quieres que te diga…

      Afu, afu… respirando para soltar la segunda parte!! Un, dos, tres, yo me calmaré, cuatro, cinco, seis, vosotros lo veréis… 😉

      Un besito mi niña!!

  14. Ya te he dicho en ocasiones que eres mi alma gemela, tu inicio de maternidad me da pie para hablar del mío, y de mis sombras, (en el post de @Irae_ hay que poner enlace?).
    Creo imaginar algo de la segunda parte, pero… esperaré.
    Mi maternidad también tiene sombras, de las que, creo que nunca he hecho mención. Al menos no de todas.
    Voy a tener que pasar un tiempo de más delante del ordenador para poder centrar mis pensamientos, y tal vez, escribiendo, se vayan algunas, y se difuminen otras.
    Gracias por abrirte 🙂

    1. Hola guapa!!

      A veces, según haya sido la magnitud de esos momentos es cierto que cuesta plantarse delante del teclado y ponerse a escribir. Afloran los sentimientos y las viejas cicatrices se resienten… Pero también te digo que resulta muy liberador. Incluso egoístamente, un tanto tranquilizador, leer a otras tantísimas mujeres que han comentado estas palabras, y ver que realmente no soy la única que ha tenido momentos de flaqueza, ni sentimientos encontrados por los que a veces te sientes tan culpable. En fin… C’est la vie…

      Un besazo alma gemela!! Muak!

  15. ay preciosa mía, que fuerte y valiente eres!! Yo la verdad es que tuve suerte y disfruté mucho del embarazo, estaba gorda como una bola pero la verdad es que hasta me veía guapa, pero eso da igual, es lo de menos, a veces levantamos tantas expectativas que no podemos disfrutar de las cosas. En cualquier caso lo único importante es tu hijo, un tesoro que disfrutas cada día y cada instante.
    Me has dejado con ganas de seguir leyendo… Un abrazo enorme princesa

    1. Hola bella!!

      Me alegro mucho de que supieras disfrutar de esos momentos tan intensamente y que no te afectara lo que a mí me hundió tanto durante esos meses. De verdad. Es lo malo como tú bien dices de crearse tantas expectativas sobre algo… Es un ejemplo un poco estúpido… pero es como cuando vas al cine porque te han recomendado una súper película… y cuando sales del cine, dices, pues vaya mierda!! jajajajaja

      Ains… mi niño es la recompensa a tantos malos ratos jamía, qué te voy a decir, lo que me trae de cabeza a diario!

      En breve salimos de dudas guapa… en un par de días 😉 Besosssssss!!!

  16. Detrás de cada persona siempre hay una historia que la hizo ser como es ahora. No hay que juzgar a nadie porque tampoco sabemos lo que nos depara el destino… estoy triste por ésa muchacha, ya que cero que se avecina lo peor.

    1. Hola guapa!!

      Esa muchacha lo pasó realmente mal. En esa segunda parte tal y como termino el post, el mundo se le vino abajo. Sus castillos en el aire se convirtieron en cenizas… pero de todo se aprende, de todo se sale. Y ¿Sabes una cosa? No conozco a nadie aún que se muriera de amor. De todo se sale y de todo se aprende.

      Un besazo reina mora!!

  17. Jo guapa, me has dejado con un nudo en el estómago. Me da mucha pena que pasaras por algo tan triste, sobretodo porque el embarazo y nacimiento debería ser algo que se viviera con alergía, sin agobios…
    Espero la siguiente entrega, muchas gracias por compartir algo tan íntimo

    1. Hola guapa!!

      Me quedo con la parte positiva… y es que de estas cosas también aprendes y sales fortalecida. Supongo, eso es lo que dice la mayoría, que con el segundo embarazo te tomas las cosas de otra manera. Sabes a lo que te expones, conoces los síntomas, lo que debes y no debes hacer. Tanto durante el embarazo como durante los primeros días. Todo se andará… Ya veremos, jejejej

      En breve publico la segunda parte y cerramos este capítulo agridulce. Un abrazo cielo!!

  18. Hola Vero, coincido contigo en muchas cosas y una de ellas es que quiero las cosas ya, y tengo que esperar la 2da parte? ;(

    Jeje yo me sentí igual en mi 1 er embarazo, había engordado montones y apesar de la felicidad me sentía triste a la vez, pero con la segunda fue todo muy diferente hasta me sentía mas bonita =)

    Un besote!

    1. Hola Adri!!

      Tranquila, será por poco tiempo… Me voy de vacaciones en nada y quiero dejar este capítulo cerrado.

      Cada embarazo y cada mujer somos diferentes, eso es evidente. Me alegro que con tu segundo embarazo disfrutaras más… A ver si yo también tengo suerte, y con el segundo si algún día llega, lo disfruto igual que tú.

      Un besote!!

  19. Ese mes después de nacer tu bebé es terrible. A las mujeres nos han hecho un flaco favor las historias de color de rosa, donde todo es maravilloso y fluye como la seda.
    Ahora me he convertido en.la aguafiestas de alguna de mis amigas sin hijos, cuando esperan que les diga lo maravilloso que estodo, y yo.les digo “sí, pero…”
    Tener un apoyo es fundamental, yo conté con mis hermanas, una especialmente. Y fue un pilar, para los 3. No sé cómo lo hubiese llevado sin ella.
    Me dejo de rollos ya.
    Un beso! Y a esperar la continuación

    1. Hola guapa!!

      Me alegra ver, es una alegría figurada claro, que no soy la única que tuvo esa sensación horrible durante las primeras semanas o meses. Cada una con sus circunstancias y motivos pero a fin de cuentas… es así. Ni tan maravilloso ni tan idílico como lo pintan… Y sí, un apoyo bien sea del padre o de los familiares más cercanos es fundamental!!

      Un besito guapa!

  20. Ay bonita…nadie nos avisa de esos momentos tan duros qué son apendices de la maternidad..qué vienen en el paquete sí o sí. Emocionada me dejas y deseando leer la segunda parte… no sé lo que vas a contar en ella pero creo qué te puedes sentir bien orgullosa de la madre que eres, del camino recorrido y del coraje y fuerza que te enfrentas a cualquier obstáculo. De haber llegado a ser TÚ MISMA sin importante el que dirán.
    Un besazo
    Nos seguimos leyendo
    ;))

    1. Hola mi niña!!

      Gracias como siempre por tus palabras de cariño. Sí, no es por ser engreída, pero sí, me siento muy orgullosa de mí misma. Que eso también es un aprendizaje, no te creas… Ser yo misma es ahora y desde hace tiempo mi máxima en esta vida. No perder la esencia de uno mismo es tan importante como existir.

      Un besazo!!!

  21. Yo tuve un embarazo estupendo, engorde sólo 5 kilos y no tuve ninguna náusea, mareo ni nada por el estilo aL igual que el.parto que me fue genial, sin dolor y muy rápido. Sin embargo, mi problema vino a los dos días de nacer mi peque. yo quería darle pecho a toda costa pero los pechos se agrietearon y sentía muchísimo dolor. No le quería dar pecho pero sí quería al mismo tiempo. Me ponía a llorar de pronto sin motivo y en cualquier momento. Hasta que a las dos semanas me di cuenta de que no estaba disfrutando de lo que llevaba tanto tiempo esperando y deseando, mi niña. Así, que cambié el chip y todo mejoró. Además, también ayudó el que mi marido se fuera a la farmacia y sin decirme nada me comprara un extractor de leche eléctrico. Realmente esa fue la solución porque mi peque tomaba pecho y yo no sentía dolor.

    1. Hola guapa!!

      Esos primeros momentos que cuentas de la lactancia con llanto y sentimientos encontrados también los viví yo. Luego nos adaptamos ambos, el niño y yo, y todo fue sobre ruedas. Me alegro de que hicieras a tiempo ese cambio de chip y pudieras disfrutar de tu maternidad y lactancia como es debido.

      Un abrazo bella y gracias por compartir tu experiencia.

  22. A mi pequeña aún le quedan unos días xa llegar y no tengo ni idea de cm será, lo q tengo claro es q seguro q dista mucho de lo q nos imaginamos… Muchas gracias x compartir unos sentimientos tan sinceros y profundos, debe ser difícil, pero te habrá servido para desahogarte y eso vale mucho. Espero leer pronto la segunda parte. Besos

    1. Hola bella!!

      Cada mujer, cada embarazo, cada parto, cada crianza… somos un mundo… Y cada uno es diferente. Ni mejor, ni peor, distinto.

      A veces “soltar lastre” ayuda a purificar lo que tienes dentro y si alguna mami que lea esto se siente identificada o le ayuda a darse cuenta de que no es la única me doy por satisfecha.

      Te deseo el mejor de los alumbramientos y que tus primeros días de mami sean preciosos e inolvidables. No tiene por qué ser de otra forma… 🙂

      Un besazo guapa!!

  23. A ver, bonita mía, esto NO se hace!!!! Continuará??? Quiero la segunda parte YA, que para un día que puedo sacar un ratito para leeros… Me dejas en ascuas!
    Bueno, ahora en serio, mi querida jueves… Siento mucho dolor en tus palabras, me lo transmites y me apena tanto… Nadie nos avisa de todo ese torbellino de emociones, el cambio y el cansancio de los primeros meses empaña mucha parte de la felicidad… Te entiendo, pequeña, muy probablemente te entendemos perfectamente todas las que te leemos.
    A ver qué nos explicas en la segunda parte… Porque no pinta nada bien 🙁
    Un beso enorme

    1. Hola preciosa!!

      Aquí tu jueves retransmitiendo en directo… ¿Me se oye? 😛

      Bueno, no es dolor tampoco Carol… Lo que sí tengo es ese pesar de no “disfrutar” pero nada… de mi embarazo, de ese proceso, de los primeros momentos. A ver, también hubo cosas muy emocionantes. Comprar tu primera ropita de premamá, escuchar por primera vez su corazón, ver la primera ecografía, sentirle en tus entrañas, recibir tu primer regalo (que además recuerdo perfectamente lo que fue)… Eso no me lo quita nadie, claro que no. Pero la otra parte, la física, es una espina clavada ahí. No disfrute nada… Fue horrible! Era horrible!

      La segunda parte, ha sido más cuestión de no aburrir con un post eterno. Y en algún sitio tenía que cortar. Como no podía ser de otra forma en lo más emocionante, jajajajajaja, pero te voy a decir que, aunque realmente pinta muy, pero que muy oscuro, ahora hay un faro que alumbra mi vida. Quiero decir… que en esta vida de todo se sale y si le echas ganas, optimismo y par de dos… Ojo, y mucha ayuda, que no la niego ¿eh? Pero no te voy a dar más pistas…

      Un besazoooooo!!

  24. Hola guapa. Gracias por compartir tu historia. Esa historia tan dura en muchas ocasiones. Y tan real. Porque no todo es siempre color de rosa. Yo sí me veía guapa en los embarazos, pero para contrarrestar, me pasaba el día nauseosa y vomitando.
    Y tener a un bebé en casa, se vive de formas taaaan diferentes, entre mis dos hijos hay un abismo, y la gente que te rodea tiene mucho que ver. Pero, eso sí, no tener tiempo ni de ir al baño es igual aquí y en la Conchichina.
    De la segunda parte de tu historia….que no se los detalles pero sí la esencia, pues ya hablaremos la semana que viene. Aunque te entiendo perfectamente. Yo también me quedé “soltera” entonces. Y “soltera” ahora. Uffffff. Debería abrir mi corazón y desahogarme también….. Algún día.

    Muchos besos pedazo de madre, que de sobra sé lo que cuesta lo que has pasado.

    1. Hola mi niña…

      Gracias a vosotras por vuestros comentarios y palabras de ánimo, de apoyo, de aliento y de todo. No en este post, sino en todos los anteriores.

      Sí, tienes toda la razón. Mira, yo nauseas no tuve, las cosas como son, y seguro que agradables más bien poco… Cada mujer, cada familia vive las cosas de diferente manera y la persona que está a tu lado cumple un papel fundamental. Para bien o para mal. Pero a veces, también es cierto, que aunque estés rodeada de mil personas, sientes una soledad tremenda. Seguro que a ti también te ha ocurrido. Y a todos, porque esta sensación se tiene en muchos momentos de la vida.

      La segunda parte va encaminada como tú bien dices en esa dirección. Pero prometo hablar sólo de mis sentimientos. No tengo intención de involucrar a nadie. Sólo cómo lo viví, y cómo conseguí sacar la cabeza del agujero en el que me vi atrapada.

      Un besote guapa, tú si que eres una pedazo de madre!! Con dos, como dice Noni, huevarios bien “plantaos”. 🙂

  25. Mira, Vero, a estas alturas podría decirte muchas cosas… Pero desde que he empezado a leer tus confesiones hay dos palabras que repiquetean en mi cabeza, y con fuerza: VALIENTE y HUEVARIOS.
    Creo que sería redundante explicar por qué.
    Te mereces lo mejor, pequeña. Y esta vida aún tiene mucho qué ofrecerte.
    Un besazo enormeeeeee

    1. Ay mi Nonieta guapa…

      Muchas gracias mi niña. Cómo se nota que me miras con buenos ajos… Voy a bordar a punto de cruz (como diría la superwoman) esas dos palabras y las voy a poner con un imancito en la nevera. Porque me gustan y porque de vez en cuando es necesario recordarnos que los tenemos. Un par de huevarios y unos cuantos quintales de valentía, claro que sí.

      Muchas gracias guapa. Tú también. 😉

      Un besazo!!

  26. 🙂

    Me ha gustado. Eres sincera, y no tienes k disculparte. Yo era una mesa camilla andante, gorda, muerta d calor, xo estaba embarazada, venía en el lote.

    Creo que nunca te había comentado, fijate.

    Estaré atenta a tu segunda parte.

    Un beso nena

    1. Hola preciosa!!

      Ay madre mía al principio con el nombre no sabía quién eras!! Ahora sí. 🙂

      La verdad, y quizá suene un poco egoísta, pero me alegro de saber que no he sido la única que se ha sentido “mal” en ese momento que se presume maravilloso. Pero de verdad, yo veo fotos de mujeres, incluso en los blogs veo que se sortean reportajes fotográficos para embarazadas y yo pienso… Amos madre mía!! A dónde iba a ir yo con ese cuerpo serrano!!

      Un besote guapa!! Y bienvenida cielo!!

  27. Yo en el embarazo de Pequete tampoco me sentí la más feliz del mundo. Estaba fea gordísima, agotada y con una mala leche que si hubiese tenido una katana a mano más de un cuello hubiera rebanado.
    Los primeros días son difíciles, ojalá dispusiéramos de una tribu real que nos facilitara las cosas. En mi caso lo único duro de los primeros días fueron las visitas y las opiniones ajenas.
    Con el segundo las opiniones ajenas me las pase por el forro de los pantalones.
    Me quedo con ganas de leer tu continuará.
    Pero creo que todas tus sombras te han servido para salir fortalecida, por que es una delicia leer el optimismo q aflora en cada uno de tus posts.
    Besos.

    1. Hola guapa!

      Veo que las hormonas también te jugaron una mala pasada a ti. Lo curioso es que yo no soy consciente de ello. Pero sí es cierto que me dicen que mis subidas y bajadas de humor superaban la velocidad de la luz… Ay madre mía, las burradas que no habré dicho o hecho… (Creo que me las han perdonado todas).

      En cuanto al tema visitas… Bueno, ahí no quiero entrar. Hay gente que tiene menos conocimiento que un pez frito. Y yo no me puedo quejar “demasiado”… pero a veces es cierto que sobrepasa la cosa. Eso lo dejo para otro capítulo… jajajajaja

      Los consejos y opiniones siempre, siempre me los he venido pasando por el mismo sitio que tú. En cuanto a maternidad y en el resto de cosas. Soy muy observadora y me encanta escuchar y recibir consejos. Pero ojo… Luego decido si me quedo con él, o no. 😉

      Muchas gracias por tus palabras… de verdad. Qué ilusión. Optimismo es mi segundo nombre.

      Un abrazo preciosa!!

  28. Deseando leer el resto, nada criticable tus palabras. Realidad como la vida la historia espectacular lo de la caja de cristal mucha gente vive en ella, yo m niego.
    Lo que se que tienes claro, que tienes a tu peque para siempre y estará orgulloso de su mami

    1. Hola guapa!

      ¡Muchas gracias! Quería dejar muy claro que estas líneas son mis sentimientos, no es un ataque a nadie ni mucho menos. Es cómo me sentí yo, cómo he vivido yo esa etapa de mi vida… y algo más. Efectivamente, creo que es la vida. Muchas mujeres hablan de embarazos y maternidades idílicas ¡que ojo! las habrá, pero hay otras muchas que como yo, no lo pasaron tan bien, o no disfrutaron tanto de esos meses que se presumen increíbles y sin embargo callan, por no sé si llamarlo miedo… que no lo es, a ser, o sentir diferentes, a no sentirse igual de madres, no sé. El caso es que muchas callamos. Y no fue idílico, ni mucho menos. Eso no quiere decir, como tú dices que lo que había dentro de mí… MI HIJO, madre mía… no fuera lo más grande del mundo. Por encima de cualquier gordura, de cualquier espejo. Mi niño, mi bebé era lo primero.

      Un besito preciosa!!

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